Tengo en el librero tres ediciones distintas de El Quijote. Ninguna la compré nueva.
La primera era una edición escolar, subrayada por alguien que claramente sufrió la segunda parte más que yo. La tercera, con notas al pie que por fin me ayudaron a entender los chistes de Cervantes, la conseguí en línea por bastante menos de lo que cuesta cualquier edición anotada recién impresa. Desde entonces, antes de pagar el precio de portada, reviso si el libro existe usado.
La diferencia de precio entre un libro nuevo y uno usado
En México el precio de un libro nuevo no depende mucho de dónde lo compres. La Ley de Fomento para la Lectura y el Libro establece un precio único de venta al público, que fija el editor o el importador, así que una novedad cuesta prácticamente lo mismo en una librería de cadena que en una independiente.
Eso deja una sola vía real para pagar menos: el libro que ya tuvo otro dueño.
En Hamelyn, una tienda de libros de segunda mano con más de 700,000 libros en catálogo, calculan que el ahorro frente al precio del libro nuevo ronda el 70%. La diferencia se nota sobre todo en libros de texto universitarios y en ediciones de tapa dura, que son justo los que más pesan en el bolsillo.
Los títulos que más se venden ahí también cuentan algo sobre cómo leemos. Están los clásicos que casi todos leímos por obligación en la escuela, como La Celestina, de Fernando de Rojas, o el propio Quijote. Y están novedades como La península de las casas vacías, de David Uclés, que mucha gente prefiere buscar usada antes que pagar completa.
Qué revisar antes de comprar
Con un clásico, casi cualquier edición sirve. Con un libro técnico, no.
Si vas a comprar un manual de contabilidad, derecho o programación, fíjate primero en el año y el número de edición, y después en el precio. Una versión atrasada puede traer normas que ya cambiaron o una paginación distinta a la que pide el programa de la materia, y en ese caso el ahorro desaparece porque terminas comprando la edición correcta.
Lo segundo es el estado del ejemplar. Las tiendas suelen clasificarlo como "como nuevo", "muy bueno" o "aceptable". En esa última categoría caben lomos marcados, esquinas dobladas y subrayados del lector anterior; para un libro que vas a leer en el camión da lo mismo, para regalar quizá no tanto.
En literatura traducida, revisa también quién tradujo. Hay novelas que cambian bastante de una versión a otra.
El libro usado como economía circular
Un libro bien cuidado dura décadas. Es de los pocos objetos que compramos que casi no pierden utilidad con el uso.
Cuando un ejemplar pasa a otras manos se aprovecha el papel, la tinta, la energía y el transporte que ya se gastaron para producirlo, en lugar de imprimir uno nuevo para leer exactamente las mismas páginas. La idea de la economía circular, reutilizar antes que fabricar, en los libros funciona casi sola.
Mi Quijote subrayado sigue en el librero. Tarde o temprano alguien más lo va a leer.