El Servicio de Administración Tributaria (SAT) publicó el 29 de abril de 2026 los datos de recaudación del primer trimestre del año. Entre enero y marzo, los ingresos del Gobierno Federal alcanzaron 1 billón 766 mil 787 millones de pesos, un incremento nominal de 46,856 millones de pesos respecto al mismo periodo de 2025.
El crecimiento en pesos corrientes es real, pero la comparación en términos reales cuenta una historia distinta: una desaceleración de 1.4% después de un año 2025 que registró una expansión atípica cercana al 20%.
Cómo se compara con años anteriores
La serie histórica del primer trimestre muestra un comportamiento irregular. Tras un crecimiento sostenido entre 2020 y 2022, los ingresos cayeron en 2023 en términos nominales. La recuperación de 2024 fue moderada, y 2025 marcó el mayor salto de la serie con un incremento de 335,671 millones de pesos respecto al año anterior.
El primer trimestre de 2026 mantiene el nivel absoluto más alto de la serie —1,766,787 millones de pesos— pero la variación real negativa indica que el crecimiento no alcanzó a compensar el efecto inflacionario. En contextos donde la base comparativa es excepcionalmente alta, como ocurre aquí respecto a 2025, ese resultado no es inusual, pero sí relevante para leer los datos con precisión.
Cómo se divide la recaudación tributaria
La recaudación tributaria total del trimestre ascendió a 1 billón 575 mil 409 millones de pesos. Tres impuestos concentran prácticamente la totalidad de esa cifra:
- ISR: 899,923 millones de pesos. Sigue siendo la principal fuente de ingresos tributarios por amplio margen.
- IVA: 401,577 millones de pesos, con un incremento de apenas 1,132 millones respecto al mismo periodo de 2025. Crecimiento marginal que puede reflejar estabilidad en el consumo, devoluciones o acreditamientos que compensan el alza.
- IEPS: 191,635 millones de pesos, con un incremento de 37,468 millones y un crecimiento real de 19.4%. El impuesto de mayor dinamismo del trimestre por diferencia.
Qué explica el comportamiento del IEPS
El Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) grava combustibles, bebidas alcohólicas, tabaco, alimentos de alta densidad calórica y otros bienes. Un crecimiento real de casi 20% en un trimestre puede obedecer a ajustes en tasas, expansión de las bases gravables, mayor consumo de los bienes sujetos al impuesto o una combinación de factores.
El contraste con el IVA —que apenas creció— sugiere que el dinamismo recaudatorio no proviene del consumo general, sino de segmentos específicos donde el IEPS tiene mayor presencia. Ese dato puede ser relevante para contribuyentes en sectores como distribución de combustibles, industria alimentaria o bebidas.
El ISR como ancla de la recaudación
Con casi 900 mil millones de pesos en el trimestre, el ISR representa más del 57% de la recaudación tributaria total. Esa concentración refleja una estructura fiscal donde el impuesto a la renta —tanto de personas físicas como morales— sostiene la mayor parte del gasto público.
Para los contribuyentes, eso también significa que el SAT tiene un interés directo y sostenido en el cumplimiento del ISR, lo que explica la prioridad que la autoridad asigna a la fiscalización de declaraciones anuales, pagos provisionales y retenciones en nómina.